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lunes, 3 de junio de 2013

El porqué de intentar que tenga perritos

Todo el mundo parece considerar una elección inexplicable la de mi familia de apoyarme para que tenga crías. 

Cuando se enteran de que:
  • Están ilusionados con la idea de que sea mamá
  • Han pagado los gastos que esto ocasiona: veterinario e inseminación
  • Que mi familia asume que habrá de renunciar a viajar este verano si tengo cachorritos ya que al menos durante dos meses tenemos que cuidarlos entre todos
Les preguntan si están bien de la cabeza, si lo han pensado o si todo esto tiene un único fin: lucrarse

Pues no, no es así y le he pedido a mi ama que me ayude a explicar las razones que nos han llevado a tomar esta decisión y estas son:
  • Vivo en una ciudad, como mi familia. Cuando me compraron decidieron que era muy importante que los niños tuvieran contacto con animales, que aprendieran a cuidarnos, a tratarnos con naturalidad. Tener cachorros podía formar parte de ello, no estaban seguros, pero no me esterilizaron.
  • Hace un par de celos, tuve un embarazo psicológico. Aunque Marta, mi veterinaria le explicó que era algo fisiológico y que no sufría a nivel personal, pero les dió mucho que pensar.
  • Cuando no me dejé montar, les dijeron que habían dejado pasar mucho tiempo antes de cruzarme. Que 5 años son muchos para una primera vez. La culpa no es mía, yo he perseguido todos los machos que han pasado por mi vida cuando estaba en celo, pero durante mucho tiempo no me dejaron. Así que no dieron importancia a asumir el coste de la inseminación. Como, por suerte, podían pagarlo lo hicieron.
  • Y por última razón, porque si no fuera una perrita de ciudad, si estuviera libre o viviera en el campo, seguro que esto se hubiera producido antes.
Seguro que muchos humanos siguen sin verlo claro, pero estoy encantada con el intento que han hecho. Si estoy preñada, genial. Si no lo estoy, también. Volveremos a intentarlo en el próximo celo.

Como aperitivo, una foto que hemos encontrado en internet (no ponía su origen, así que no podemos indicarlo)


domingo, 3 de febrero de 2013

La vida de un perro urbanita

Tanto Paco como yo, somos perros afortunados. Nuestras amas nos sacan por la mañana, un mini paseo a la hora de comer y hacen un esfuerzo por sacarnos todas las noches entre 30 y 60 minutos.
Sin embargo he de decir - y se que Paco está de acuerdo conmigo - que la vida de un hogar urbanita es poco excitante. 
Si claro, tenemos una manada con la que paseamos (en la ciudad llaman a a esto pandilla o cuadrilla, pero mi lado salvaje se queda con el concepto manada), tenemos vecinos a los que ladrar y entregas de paquetes en casa a los que atormentar, podemos vigilar el ascensor y yo soy experta en localización de residuos comestibles tanto en casa como en el parque.
Pero cómo comparar éstos pequeños placeres con un paseo sueltos, por el campo, lleno de animalillos más pequeños que yo, a los que perseguir, escarabajos deliciosos que masticar, rastros, piedras, palitos, y otras maravillas difíciles de enumerar.
Con suerte, cae uno o dos fines de semana de campo o playa al mes. A menudo se trata de una pequeña salida con vuelta al hogar en un par de horas, pero los verdaderamente buenos, los geniales, los magníficos son aquellos en los que estás todo el día sin atar, en la calle, y por la mañana o al atardecer te llevan de paseo a ver todo lo que seas capaz de encontrar. 
Además, la familia está contenta - los humanos son unos animalillos muy curiosos que viven en ciudades pero son realmente felices fuera de ellas - y les entran ganas de correr conmigo, tirarme palos, o robarme mis tesoros encontrados.
La vida de un perro urbanita no es muy excitante...hasta que sale al campo y muestra su lado más silvestre. ¡Viva la vida!