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martes, 7 de mayo de 2013

Me he montado en un descapotable

¡Me he montado en un descapotable!, atadita, con mi arnés y mi cinturón de seguridad. Además me pusieron una toalla de playa para que no estropease la tapicería (me ha dicho Cristina que han encontrado una tela como de potro que va quedar genial para hacer fundas de coche) .
No tengo palabras para contaros lo genial que me ha parecido. Sólo una foto.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Todavía hoy no sé si yo soy... el 'último perro' en volar al espacio.

"Todavía hoy no sé si yo soy el 'primer hombre' o el 'último perro' en volar al espacio". Yuri Gagarin


¿Por qué hablar hoy de esto? Pues, la verdad es que no obedece a ninguna cuestión crucial, es una simple curiosidad.

Siempre pensé que aquellos perritos que se llaman Laika (que ladra o ladradora en ruso) cuando ladrasen a la luna, o simplemente mirasen al cielo, pensarían en su homónima, la primera perrita en orbitar alrededor de la tierra.

Cristina, como supongo que mucha gente, nunca se planteó dónde habría quedado Laika. De alguna absurda manera, muchos pensamos que quedó a la deriva hasta que muriera en el espacio.

Hoy nos hemos enterado, y queremos compartir con todos vosotros, que Laika murió entre 5 y 7 horas después del lanzamiento, y que las autoridades soviéticas nunca aclararon si murió de estrés - que la pobre pasó mucho por los datos que recibieron en la tierra de sus pulsaciones - o de la calorina en la nave en que viajó - hasta 40º.

Sabido esto, la cosa es menos romántica, pero en cualquier caso, creo que los humanos le deben una parte importante de ese "gran paso" y por extensión a todos nosotros.

Un gran ladrido de orgullo por Laika desde aquí

jueves, 14 de febrero de 2013

Ventanilla del coche

Hoy me gustaría hablar de la ventanilla del coche, de lo mucho que me gustaría que me dejasen sacar la cabeza y de porqué me tengo que aguantar que no me dejen hacerlo.
He oído toda clase de teorías de porqué nos gusta a casi todos sacar la cabeza y notar el aire en el hocico:
  • Saludar a la gente y a los perros que nos cruzamos. Esto lo pongo bastante en duda. En mi caso, con las ventanillas bajadas lo que suelo hacer es ladrar y gruñir a quien no me gusta, pero nunca me ha dado por mover el rabito de ilusión por cruzarme con algún congénere o humano.
  • Hay quien opina que es para chulear de que "a mi me dejan" y que otros vean que disfruto de la libertad: otra soberana bobada.
  • Tonterías relacionadas con rituales de perros olores, etc.
Yo me pregunto, estos humanos que cuando llega el buen tiempo y bajan la ventanilla, sacan el codo y ponen la música ¿obedecen a alguna de estas tontas razones? o simplemente disfrutan del tiempo, de la sensación impresionante del aire contra la cara y la libertad.

Un paso más allá son los conductores de coches descapotables. Ya, ya lo sabemos, son unos chulitos presumidos que van en plan engreído con la ventana bajada.  Esto es una afirmación gratuita y llena de envidia.

Yo creo que es simplemente que nos encantaría a todos poder volar como las aves y recibir el viento contra la cara. Pero somos animales terrestres. Los humanos han encontrado un substituto como el ala delta o los aeroligeros. Nuestra mejor aproximación es la ventana.

Una vez dicho esto, amigos míos, no se puede hacer porque:
  1. Te puedes dejar la cabeza contra algo o alguien.
  2. Puedes salir volando y hacerte daño. Aunque vayas atado con tu arnés y tu cinturón un frenazo te puede romper una pata o darte una castaña en el morro de las buenas
  3. Está prohibido. Pueden multar a tu familia.
Yo no lo hago casi nunca. Sólo, en una urbanización cerrada, despacito, con el arnes, el cinturón y alguien de la familia abrazándome me dejan 5 minutillos o menos. Siempre, el que conduce está atento. 
¡Es un pequeño pecadillo! 
No podemo evitarlo, nos han encontrado estas fotos que hemos encontrado paseando por internet 

 

jueves, 31 de enero de 2013

Viajar en coche

El otro día comentábamos que nos gusta viajar en coche. En realidad lo que nos gusta es llegar a destino saliendo de la ciudad.
A Paco le suelen llevar a un pueblo de Burgos, a mi o me sacan a corretear al Pardo, o me llevan a la playa en Almería. Como somos de los que pasean con collar y no con arnés no nos convence demasiado tener que ponernos ese "sujetador", pero no queda más remedio, es una cuestión de seguridad. Así que hemos decidido repasar hoy los sistemas que propone la DGT y daros nuestra opinión:
  1. Arneses: ya está dicho. Incómodo pero seguro. Realmente no hay alternativa en forma de collar porque nos ahogaríamos. Así que aceptamos arnés
  2. Rejilla divisoria: pues mira, no nos gusta ni pizca. Todos los demás juntitos y nosotros atrás como un bulto, al maletero. A mi me lo hicieron una vez como castigo y como soy chiquitilla conseguí saltar adelante por el hueco lateral de la rejilla. Apunto estuve de darme la gran chufa. Yo solo estoy dispuesta si los niños y los padres alternan la perrera con nosotros. Sólo lo comprendo cuando no hay plazas para todos, pero ¿somos o no uno más de la familia?
  3. Transportín. Ja, me gustaría saber a quien le mola ir enjaulado. A mi nada. A la otra mascota que había antes en casa ("listillo", un conejito de indias) tampoco le gustaba y los que he visto en el veterinario no parecían muy contentos. Si vas en avión o en tren te obligan las compañías. Yo personalmente les metía a los directivos en un transportín y a ver que sentían.
Ya sé que nos encantan cosas un poco "locas" como saltar, sacar la cabeza o si nos apetece algún que otro ladrido. Si se nos pide con las formas adecuadas y se nos entrena sabemos portarnos bien, pero como entendemos que lo que se busca es nuestra seguridad y la de nuestras familias, Paco y yo nos quedamos con el arnés.

Ahhh y no os olvidéis de llevar un vasito o una fuentecilla donde ponernos agua cuando pareis que nos entra un montón de sed en el coche
¡Un ladrido de viaje!