Rosella y Pilar, a las que les han encantado nuestros collares se van a encargar de venderlos en su peluquería y de distribuirlos a todos aquellos que quieran comercializarlos en las Islas Baleares.
A mi, personalmente, me parece que todos los perros tenemos nuestra belleza, con independencia de la raza, sexo o lo agraciados que hayamos sido en el reparto de orejas, rabos y manchas. No importa si somos mestizos o de una raza estandarizada.
La cosa es que, como a los humanos, los adornos nos embellecen. Y nos gusta estar guapos. Hay amos que piensan que nos da igual. De eso nada. Que hagan sólo una prueba: que nos pongan guapos y nos lo digan unas cuantas veces. Luego que observen nuestro caminar al salir de paseo. Se nota hasta en los andares, y en la seguridad en una misma. Igualito que les pasa a ellos.
Además, los collares que hacen Ana y Cristina están pensados para que no nos raspen ni nos den alergias. Esto es importante, que no mola nada que te pique o que te haga rozaduras, ¿a que no?
¡A por un mundo 1003 Collares!
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